Es Caló de Sant Agustí es uno de los núcleos con mayor encanto y personalidad de Formentera. De marcada tradición marinera, conserva buena parte de la esencia de la isla gracias a su pequeño puerto natural, sus construcciones tradicionales y una oferta gastronómica especialmente vinculada al pescado, el marisco y la cocina local.
Uno de sus elementos más característicos son los varaderos de madera, utilizados tradicionalmente para resguardar las pequeñas embarcaciones y protegerlas de la acción continuada del agua salada y del oleaje. Estas sencillas estructuras forman parte inseparable del paisaje de Es Caló y constituyen uno de los mejores ejemplos de la relación histórica de Formentera con el mar. Por su valor patrimonial, fueron reconocidas como lugar de interés cultural en 2002.
El pequeño puerto y su entorno invitan a recorrer la costa con tranquilidad. Además, Es Caló es conocido por sus restaurantes, donde es posible encontrar algunos de los platos más representativos de la gastronomía de Formentera y disfrutar de ellos en un entorno privilegiado junto al Mediterráneo.
Los alrededores ofrecen paisajes muy diferentes en apenas unos kilómetros. Hacia el oeste se encuentran Ses Platgetes, una sucesión de pequeñas playas y calas de arena y roca bañadas por aguas transparentes. En dirección contraria comienza a elevarse el terreno hacia La Mola, donde la costa cambia radicalmente y aparecen algunos de los acantilados más espectaculares de Formentera.
Desde las proximidades de Es Caló parte también la Ruta Verde 25, que permite ascender hasta La Mola siguiendo el histórico Camí de Sa Pujada, conocido también como Camí Romà. Este antiguo camino empedrado constituye una de las rutas a pie más interesantes de la isla, tanto por su valor histórico como por las vistas que ofrece durante el ascenso.
A medida que se gana altura, el recorrido descubre una magnífica panorámica del norte y centro de Formentera, con vistas sobre el Racó de Sa Pujada, el Pou des Verro, la costa y buena parte de la estrecha geografía de la isla. Es una de las mejores zonas para comprender desde las alturas la particular configuración del territorio de Formentera.
Antes de llegar a Es Caló también merece una parada el castellum romano de Can Blai, uno de los principales yacimientos arqueológicos de la isla. Se trata de los restos de una construcción fortificada de época romana, situada estratégicamente en el istmo que comunica la zona occidental de Formentera con La Mola.
Las excavaciones arqueológicas realizadas a finales de la década de 1970 y comienzos de la de 1980 permitieron estudiar una fortificación que aparentemente nunca llegó a completarse. Su función exacta continúa siendo objeto de interpretación, aunque se ha relacionado con una posible construcción defensiva destinada a ofrecer refugio y protección a los habitantes de los asentamientos próximos.
Por su importancia histórica y arqueológica, Can Blai fue declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Zona Arqueológica, en 1994.
Es Caló de Sant Agustí reúne así en un mismo entorno algunos de los elementos que mejor representan Formentera: tradición marinera, patrimonio histórico, gastronomía, pequeñas calas, caminos históricos y paisajes mediterráneos. Un lugar especialmente recomendable para conocer una faceta de la isla que va mucho más allá de sus playas.
No hay comentarios
¡Anímate y se el primero en decir algo!
¿Quieres participar? Accede a tu cuenta Premium