San Vicente de la Barquera volvió a vivir ayer una de sus jornadas más señaladas con la celebración de La Folía, una de las fiestas más emblemáticas del calendario cántabro.
La villa marinera registró una gran afluencia de visitantes durante todo el día, en una cita que combina tradición, mar y participación popular. Calles, plazas y entorno portuario se llenaron de ambiente en una jornada que confirma año tras año el tirón de esta celebración.
El momento más esperado llegó con la procesión marítima, en la que la imagen de la Virgen de la Barquera fue embarcada y acompañada por numerosas embarcaciones, en una tradición centenaria muy vinculada a la identidad marinera del municipio.
Antes, la jornada había comenzado con la misa solemne y la posterior procesión por las calles de la localidad, acompañada por grupos tradicionales y cánticos que forman parte de la esencia de esta fiesta.
El buen tiempo acompañó durante gran parte del día, dejando imágenes muy características tanto en el casco histórico como en la ría y el puerto, uno de los escenarios más reconocibles del litoral cántabro.
Desde el punto de vista de Hispacams, este tipo de jornadas permiten ver cómo cambia un destino en tiempo real. No es lo mismo una mañana tranquila que un día como el de ayer, donde el movimiento, el ambiente y la actividad se convierten en protagonistas.
San Vicente de la Barquera, con su entorno natural y su tradición marinera, es uno de esos lugares donde siempre merece la pena mirar… y más en días como este.